miércoles, 30 de noviembre de 2011

EMBAJADA A LA CORTE

El reducido grupo se reunió en el Salón del Concilio, acudiendo a la llamada de Lord Velion. Sin embargo el que les recibió fue Lord Alastor:

"Hermanos, bienvenidos seais. La Voz de Jainus os ha convocado para encomendaros una importante labor. Debeis viajar a la Corte, donde apoyareis la labor de nuestro Apóstol.

A vos, hermano Glerom, se os encomienda la labor de proporcionar guía espiritual y confesión a los miembros de la Corte, especialmente a la infanta Helenna.

Hermano Saphir vos debeis recopilar toda la información posible en cuanto a los miembros de la Corte, tanto dentro como fuera de sus muros.

En cuanto a vos, Rellion de los Errantes, se os encomienda la tarea de velar por la seguridad de todos los miembros de la Teocracia mientras estén en la Corte. Pese a vuestras protestas y vuestra juventud, el Primus Leopold os ha designado como el mejor de sus hombres.

Partid con las bendiciones de Lord Velion"

Rellion de los Errantes

lunes, 28 de noviembre de 2011

PÁJAROS DE MAL AGÜERO

Lord Alastor se abrió paso a grandes zancadas en el interior de la Eklesia Magna. Mientras sus pasos resonaban en el suelo de mármol y avanzaba hacia el Salón del Concilio, los caballeros de la Llama se cuadraban a su paso.

Finalmente llegó a las puertas de bronce decoradas con escenas de la vida de Jainus que daban paso al Salón. Recitó la contraseña que tan sólo conocía el círculo más proximo a Lord Velion y las puertas comenzaron a abrirse.

El interior de la sala se encontraba sumida en la penunbra. El Concilio, formado por los consejeros de Lord Velion, se sentaba en bancos de piedra en torno a una mesa circular presidida por una silla más alta ocupada por la Voz de Jainus:

"¿Qué ocurre, Lord Alastor?"- inquirió uno de los ancianos que formaba parte del Concilio-"¿Cómo osais interrumpir la sesión del sacrosanto Concilio?"

Lord Velion hizo un gesto con una mano llena de cicatrices y el anciano calló, mientras Lord Alastor se arrodillaba y empezaba a hablar.

"Excelencias, malas noticias llegan del norte. Hoy ha llegado un mensajero procedente de Yagatay. El reino se encuentra sumido en el caos. El príncipe ha desaparecido y los caudillos locales luchan entre sí por el poder, mientras grupos de hombres armados vagan por el país saqueando y matando. El Apóstol Feobar ha escapado de milagro, gracias a la divina gracia del Profeta".

Lord Velion asintió, se puso de pie y comenzó a hablar con una voz profunda que parecía llegar desde tiempos pasados:

"Comunicad a los embajadores que no lo sepan la situación de Yagatay. Enviad un mensajero a la Corte para avisar al Rey e iniciar las conversaciones con los demás reinos. Muy pronto habrá que tomar una decisión, ya que si no contenemos la anarquía esta no tardará demasiado en expandirse. Lord Alastor, dad la orden de que empiece el reclutamiento y alistad a todos aquellos pergrinos que quieran defender la fe."

En pocos segundos la habitación estaba vacía y las órdenes de Lord Velion se hacían realidad.


El Salón del Concilio

domingo, 27 de noviembre de 2011

EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

Lord Fenedren despertó en su alcoba. Encendió un candil y se levantó de la cama mientras sus huesos crujían. Hacía años que no dormía bien. Siempre tuvo un sueño ligero, pero de un tiempo a esta parte sus noches eran un duermevela. Mil ideas y proyectos bullían en su cabeza y cuando perdía el sueño no volvía a encontrarlo, de forma que hace años que decidió aprovechar ese tiempo. Se echó una manta a los hombros y se sentó en su mesa de trabajo.

Sus días siempre comenzaban igual. Antes de que amaneciera ya estaba repasando los informes de producción, exportación e importación. Bajo la luz de la vela comenzó a revisar los números. Al cabo de un par de horas Ethor, su escudero, apareció con su desayuno: algo de pan negro, vino caliente y un guisado de conejo. Si algo bueno tenía vivir en las Montañas Nubladas es que la carne era más abundante en su menú que en el del resto de los jainitas, condenados a una monótona dieta de pescado y algas marinas.

Cuando los primeros rayos de luz asomaban por el horizonte, Lord Fenedren dejó a un lado los números y llamó a Ethor para que le ayudara a vestirse. Tras colocarse su armadura, el Lord inició la ronda. Oakstone es el corazón industrial del imperio y requería más atención que una esposa posesiva. A menudo, Fenedren lamentaba el día en que aceptó el cargo de Senescal de las Montañas Nubladas. Nunca fue un devoto creyente, ni el mejor de los guerreros. Tampoco aspiró nunca al poder, la riqueza o la gloria. Sin embargo el y Lord Velion eran amigos desde la infancia y su viejo amigo supo ver en él una capacidad de gestión de la que pocos hombres disponían. Lo cierto es que unicamente aceptó el cargo porque su viejo amigo se lo pidió.

En primer lugar Lor Fenedren revisó las fraguas de la ciudad y las instalaciones defensivas. Esto solía llevarle toda la mañana, pues siempre había algún elemento que arreglar. A mediodía comió solo, mientras repasaba los datos relacionados con el abastecimiento de Oakstone y el mantenimiento de la guardia. Al terminar su comida llamó a su escudero y, junto a su guardia personal, abandonó su ciudad para inspeccionar las canteras próximas a Oakstone. Las minas se extendían por las profundidades de las Montañas Nubladas, de forma que era imposible revisar todas las explotaciones en un día. Por ello Lord Fenedren llevaba un cuidadoso control de las minas examinadas cada día.

Poco antes del anochecer  regresaba a sus aposentos, agotado. No era de extrañar que aparentase diez años más de los que tenía. A pesar de ello , al final del día, se sentía orgulloso pues sabía que estaba realizando un  aportación fundamental a los planes de Lord Velion....

Lord Fenedren

sábado, 19 de noviembre de 2011

EN CUALQUIER OTRO LUGAR

Rellion se arrebujó en su capa y se caló la capucha para protegerse de la lluvia y de la húmeda y densa niebla. Odiaba este tipo de misiones. Patrullar en el Páramo era una cosa. Los sombríos bosques y los infectos pantanos no eran un lugar agradable, pero le gustaba dormir bajo un techo de estrellas y, en ocasiones, los aldeanos se mostraban hospitalarios y él y sus hermanos podían disfrutar de una comida caliente. De hecho, cuando la suerte era especialmente propicia, algunos de ellos habían disfrutado también de la "hospitalidad" de las hijas de los aldeanos. Sin embargo las incursiones en las ciudades eran otra cosa. En ellas eran no sólo les acechaban los hyrkarianos que sobrevieron a la Caída, si no también horrores más oscuros y antiguos, reptando por las ruinas de lo que antaño fue un gran inperio.

Quedaban lejos sus días como ladrón en la República de Kaising. Si le preguntaran, ni siquiera podría explicar con certeza como acabó en la Hermandad de los Errantes. La mayoría de sus hermanos estaban en una situación parecida. Algunos eran antiguos peregrinos, con una fe verdadera, que en lugar de aceptar una parcela en el Páramo habían preferido una espada. Otros eran mercenarios y guerreros de avanzada edad que buscaban expiar una vida de muerte y matanza sirviendo al Hacedor con sus últimos años de vida. También los había que habían cometido terribles crímenes y esperaban ocultarse de las autoridades ingresando en los Errantes. En cualquiera de los casos, la mayoría de ellos preferiría estar en cualquier otro lugar en esos momentos.

El primus Leopold le hizo una seña. Rellion observó la luz de una hoguera en el interior de uno de los edificios y empezó a moverse. Varios de sus hermanos apuntaron a las ventanas con sus arcos, mientras él y Leopold desenfundaron sus espadas cortas. Se aproximaron en absoluto silencio, amparados por la oscuridad de la noche. Al asomare por el marco de las puerta vieron a varios hyrkarianos durmiendo en torno a la hoguera , mientras uno de ellos hacia la guardia, más dormido que despierto. Vestían los andrajosos uniformes del antiguo imperio, los cuales pasan de padres a hijos. Los colores originales de esas prendas estaban tan desgastados que eran imposibles de reconocer.

El guardia pareció espabilarse por un momento, sacudió la cabeza y se aproximó a la ventana para que el viento nocturno terminara de despertarle. Lo que recibió en su lugar fue una flecha en la garganta.

Era el momento. Antes de que el resto despertaran, Leopold y él entraron en la habitación y en apenas unos segundos los malolientes hyrkarianos habían muerto sin llegar a despertarse.

Leopold limpió la sangre de su espada:

"Loado sea Jainus"-le dijo a Rellion-"Nos ha costado dos semanas dar caza a estos saqueadores, pero finalmente les hemos atrapado. Empieza a registrar los cadáveres."

Rellion comenzó a examinar las deterioradas armas de los muertos para ver cuales podían ser útiles todavía. De pronto un rugido gutural resonó en los subterráneos de la ciudad. Rellion palideció y observó como Teobald desenfundaba de forma instintiva. Rellion hizo lo mismo y esperó las órdenes del Primus.

"Mueve el culo, muchacho. Nos largamos de aquí"

Ambos salieron corriendo del edificio, hacia el lugar en el que tenían los caballos. El resto de sus hermanos se sumaron a ellos, sigilosos como sombras. Una vez montaron en los caballos cabalgaron a toda velocidad fuera de las ruinas. Fuera de las antigua ciudad, Leopold pasó revista. A nadie le extrañó que Estephen hubiera desaparecido. Una víctima más de una larga lista. Y Rellion no pudo evitar pensar de nuevo que preferiría estar en cualquier otro lugar.
                                            

Leopold, Primus de los Errantes


miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO (III)...

Las puertas terminan de abrirse con un gran estruendo. El Paladín de la Llama se despide de vosotros inclinado la cabeza, mientras las puertas empiezan a cerrarse. El resto de Puerto Antiguo dista mucho de la Ciudad Santa. Aunque las casas están construidas con materiales nobles como la piedra y el mármol, las calles no están pavimentadas y podeis ver ruinas extrañas vigiladas por toda la ciudad. La población realiza sus labores, mientras un río de gente avanza hacia la Ciudad santa. Mucha gente entrega a esos vagabundos alimentos, ropa y otros bienes.

"Peregrinos"- os dice Teobald- "Llegan de todos los rincones de Evaldaric para traer sus ofrendas. En muchas ocasiones invierten todo lo que tienen para peregrinar hasta aquí, de forma que después no pueden regresar a sus hogares. La mayoría se queda en Puerto antiguo o reciben tierras en el Páramo para colonizarlas. Su fe es pura y son los primeros en coger las armas para extender la palabra de Jainus"

Proseguís la marcha hacia el puerto.

"Puerto Antiguo fue la capital de la antigua Hyrkaria. De ahí su nombre. En la Ciudad Santa todos los viejos edificios se derruyeron y emplearon en la creación de nuevos edificios. Sin embargo en el resto de la ciudad todavía quedan ruinas por explorar que llevan a viejos túneles y subterráneos olvidados. Ah, mirad, ya estamos llegando al puerto".

El puerto es inmenso y está presidido por un faro de extraña factura.

"En el barrio portuario, la palabra del señor se escucha con menos fuerza. La prostitución y el juego campan nefandos en este lugar. Sin embargo, Lord Velion lo tolera. Como Jainus nos enseñó, para que el hombre conozca la expiación antes debe conocer el pecado. No les recomiendo que acudan a esta zona sin protección, ya que es una zona de paso y en ella encontrarán los mejores y peores hombres de Evaldaric"

Mientras Teobald habla, un jinete se acerca al galope y le entrega un pergamino. Teobald lo lee, asiente y os dice:

"Deben disculparme, pero Lord Velion me reclama. Les dejo al cuidado de la escolta. Espero que disfruten de Puerto Antiguo. En unos días, si lo desean, viajaremos a las provincias. Con vuestro permiso....."

                                         

                                                                Puerto Antiguo

domingo, 13 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO (II)

Las puertas de la Torre de las Embajadores se abren con un chirrido metálido. Caballeros de la Orden de la Llama os flanquean y escoltan. Una fina llovizna os empapa en pocos segundos y un viento gélido empieza a soplar. Muy pronto comenzais a echar de menos las austeras habitaciones de las que disponeis en la Torre.

La ciudad está construida en su mayor parte con granito gris y mármol de diferentes colores:


"Mirar aquella eklesia. Su cúpula está construida con mármol aúreo" . Teobald os señala el edificio y al fijaros con atención podeis ver como el mármol desprende destellos dorados, a pesar de que el cielo está totalmente cubierto. Aunque estas tierras son frías y pobres, el Hacedor nos bendijo con las vetas de las Montañas Nubladas. De allí extraemos minerales que no pueden encontrase en ningún otro lugar de Evaldaric"

"Esta parte de la ciudad se ha erigido en torno a la Colina de la Revelación, en la que Jainus recibió  el Mensaje, y recibe el nombre de Ciudad Santa. Aquí se encuentran los templos dedicados a las 5 virtudes de Jainus: Fortaleza, Frugalidad, Generosidad, Templanza y Modestia. Entre los plebeyos en ocasiones se extienden formas de pensar poco ortodoxas, identificando esas virtudes con diferentes dioses, pero suelen extinguirse por sí mismas. También se encuentra en esta zona de la ciudad la Suma Eklesia, residencia de Lord Velion y lugar de reunión del Concilio Gris"

Continuais avanzando por las calles adoquinadas, mientras monjes y sacerdotes realizan sus tareas a vuestro alrededor y se afanan en dirigirse de un edificio a otro.

Ante vosotros se alza una muralla de granito de gran altura, con unas inmensas puertas de bronce. Los guardias son caballeros de la Llama. Uno de ellos se aproxima a vosotros y Teobald os lo presenta:

"Este es Lord Alastor, Paladín de la Llama y capitán de la guardia de la ciudad. Es su deber mantener el orden en Puerto Antiguo y las tierras circundantes"- el hombre hace una reverencia, mientras las puertas de bronce comienzan a abrirse.....



                                       
                                                        Lord Alastor

POR LA GRACIA DE JAINUS.....

Yo, Lord Velion, nombro Apóstol en el Imperio de Yagatai a Feobar el Viajero. En vuestros incontables viajes habeis recorrido la mayor parte de Elvadaric. Conoceis la mayor parte de sus idiomas y gentes. Esta experiencia os será útil en las distantes tierras de Yagatay, donde la Fe se abre paso con dificultades y cuyos habitantes se resisten a abandonar las viejas creencias. Partid con mi bendición.

Feobar el Viajero

POR LA GRACIA DE JAINUS....

Yo, lord Velion, encomiendo la tarea de Apóstol en el Principado de Saarema a Kefren el Incorruptible. Entre el pueblo de Saarema contamos con ámigos, pero también con numerosas personas entregadas a una vida licenciosa. Mostradles el camino que han de seguir, pues el Principado es antiguo y, aunque conocen la Fe, puede que hayan olvidado algunos de sus mensajes con el devenir del tiempo.

 
Kefren el Incorruptible

miércoles, 9 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO...... (I)

Os encontrais en la Torre del Consulado. Como todos los días desde que llegásteis a Zarpa Dragón, el día amanece cubierto de nubes y sombrío. Una persistente neblina cubre la ciudad y un frío húmedo atenaza los huesos. Compartís la sala con los embajadores que han ido llegando de otros reinos de forma escalonada. Es una habitación austera, con una gran chimenea y bancos y mesas de piedra.

 Mientras terminais el potaje de pescado y garbanzos,el pan negro y la cerveza tibia que constituye vuestro desayuno, Teobald entra en la estancia y se acerca a cada una de las mesas para desearos buenos días.

"Buenos días, mis señores. Lord Velion me ha encargado que tras el desayuno, les acompañe para conocer la ciudad. Mientras acaban el desayuno aprovecharé para hacer las presentaciones.

Laidy Kaira es la embajadora de la Gineocracia. Este pueblo de mujeres guerreras nos honra al aceptar a nuestro apóstol. Como Jainus nos enseñó, la hospitalidad debe pagarse con el mismo trato y por lo tanto deseamos que Laidy Kaira disfrute de su labor esta ciudad.

Ese caballero es Soldir Solinor, representante de la República de Kaising. Desde su llegada a Puerto Antiguo ha demostrado por qué fue elegido como embajador, mostrando un gran respeto y cortesía hacia nuestras costumbres y un franco interés por todo lo referente a nuestra cultura.

¿Ya han acabado? Bien, disculpen a este pobre anciano por su incontinencia verbal. Les recomiendo que antes de partir regresen a sus aposentos y se abriguen bien. El día será largo y el frío, la humedad y la lluvia nos acompañrán durante todo el día.

                                                          La Torre del Consulado

martes, 8 de noviembre de 2011

POR LA GRACIA DE JAINUS...

Lord Velion nombra como embajador en el Reino Rahelita a Loren el Puro. Tened cuidado con los oscuros cultos y extrañas creencias de los rahelitas, pues no hay veneno más peligroso que aquel que se toma en pequeñas dosis durante un prolongado tiempo, ya que cuando sus efectos se perciben es demasiado tarde. Manteneos firme en vuestra fe, pero abierto al diálogo, ya que Jainus nos enseñó que todos somos parte de una misma creación y no es de extrañar que encontréis ciertas similitudes entre su fe y la nuestra. Sin embargo debéis recordar siempre quien sois y cual es la verdadera fe. Partid sin más dilación y que Jainus os sea favorable.

                                                  

                                                                          Loren el Puro


lunes, 7 de noviembre de 2011

POR LA GRACIA DE JAINUS.....

Yo, Lord Velion, designo como apóstol de la Teocracia en la Gineocracia Chiomara a Eldarion el Bendito. Es ardua la labor que el profeta os ha otorgado, pues es bien sabido que estas mujeres guerreras odian a los varones. Más deben comprender que el Demiurgo creó a hombres y mujeres como parte de una totalidad, y del mismo modo que no puede existir la luz sin la oscuridad, la mujer no puede existir sin el hombre. Hacedles llegar nuestros mejores deseos y esforzaos por transmitir el mensaje de paz y armonía de Jainus. Que el profeta os guíe.

                                                                Eldarion el Bendito

POR LA GRACIA DE JAINUS......

Lord Velion se complace en designar como Apóstol en la República Kaising a Gideon Aegis. Antiguo ciudadano de la República, dejó a un lado una vida de pecados para abrazar la verdadera fe. Sereis nuestros ojos y oidos en ese lejano reino y difundireis la palabra del profeta entre aquellos que la quieran escuchar. No os dejéis deslumbrar por la opulencia  de esta nación, pues sabeis que el deseo tan solo conduce a la infelicidad y a la dejación de los deberes. Partid, pues, con mi bendición.

                                                               Apóstol Gideon Aegis

domingo, 6 de noviembre de 2011

BIENVENIDA A LOS EMBAJADORES

Saludos, mis nobles señores. Os doy la bienvenida al reino de Jainus, alabado sea su nombre, último y más importante de los profetas. Mi nombre es Teobald, mayordomo de Lord Velion, y responsable de atenderles durante su estancia en nuestras tierras. Si me siguen les guiaré hasta sus dependencias....

La torre que ahora contemplan es la Torre del Consulado y es el lugar en el que se hospedarán. Cada uno de ustedes dispondrá de una de las plantas para sus necesidades, así como todo el personal que consideren necesario. Sé que sabrán disculpar la austeridad de las habitaciones y las comidas. Como saben, el sagrado profeta nos indicó que el exceso de bienes materiales provoca la perdición de los hombres. Por ello en nuestro territorio la ostentación se considera una afrenta y los gobernates compartimos la riqueza (o la pobreza, según se mire) de los gobernados.

Bien, ya hemos llegado. Disponen del resto del día para acomodarse en sus habitaciones. Tras la oración vespertina pasaré a recogerles, pues Lord Velion desea cenar con ustedes esta noche para conocerles mejor. Por supuesto si alguien desea sumarse a nosostros en nuestras oraciones pasaré antes a recogerle.


Ah, por cierto. Si desean abandonar la Torre del Consulado deberá solicitar un guía que les acompañe. Algunas zonas de la capital están en un estado ruinoso y podrían desplomarse en cualquier momento. Por otro lado, todavía hay edificios y subterráneos que no hemos podido explorar y no sabemos que pueden encontrase allí....


                                              
                                                   Teobald, mayordomo de Lord Velion

viernes, 4 de noviembre de 2011

Teocracia Jainita

Reino: Teocracia Jainita

Breve definición del reino

La Teocracia Jainita se ubica en una región apartada del mundo conocido, en la península conocida como Zarpa del Dragón. Son tierras duras y ásperas, donde la vida se abre paso a duras penas. La agricultura y la ganadería son pobres, de modo que el principal sustento de la población es la pesca y la minería. Las vetas de hierro son abundantes y algunos viajeros afirman que en esta península se encuentran minerales que no pueden obtenerse en ningún otro lugar de Evaldaric. El clima también es hostil. Las lluvias azotan la península de forma perpetua y en raras ocasiones amanece un día sin niebla.

La historia del reino es un misterio. Se sabe que en un pasado fue una gran potencia, el imperio Hyrkariano, pero algo sucedió y el reino desapareció de los anales de la historia. Algunos señalan que pactó con poderes oscuros y esto provocó su caída. Otros señalan que  el imperio fue el baluarte que impidió la destrucción del mundo conocido, frenando las hordas llegadas desde tierras desconocidas. En cualquier caso, lo cierto es que donde antiguamente se alzó el imperio hyrkariano hoy se encuentra la Teocracia Jainita. Seguidores de Jainus, el profeta, aparecieron en esta región hace algunas decadas, reparando las antiguas fortificaciones y repoblando la zona con colonos. En la actualidad es una potencia emergente, guiada por la fe en el profeta. Sin embargo muchos reinos desconfían de un poder surgido de la nada en un territorio considerado maldito.

La apariencia de los habitantes de la Teocracia no ayuda a despejar estos temores. Altos, pálidos y con el pelo negro como el carbón suelen decorarse el cuerpo y el rostro con escarificaciones geométricas.