martes, 20 de diciembre de 2011

LA CELEBRACIÓN DE LA VICTORIA

"Y Jainus percibió que la maldad podía encarnarse. Los pecados y excesos de los hombres provocaban el nacimiento de criaturas malignas que se alimentaban de dolor, y la más grande de ellas fue Thenobius el Astado. A su paso las personas se entregaban a sus deseos más egoistas y enloquecían. Caminaba como un espíritu, sin que nadie pudiera verle y  a su paso surgía el caos. Jainus siguió su rastro a través de templos saqueados, las obscenas orgías y banquetes y las horrendas matanzas. Lo encontró en el corazón del Páramo y le obligó a adoptar una forma física. Terrible era su imagen, pues tenía el cuerpo de un hombre, las pezuñas y astas de un ciervo y los colmillos de un jabalí. Jainus se enfrentó al Astado pero no podía derrotarle, ya que por cada herida que le inflingía surgía un nuevo demonio. Lucharon durante una estación completa hasta que Jainus logró cortarle la cabeza. En ese momento el cuerpo y los pequeños demonios huyeron y se escondieron por todo Evaldaric. Jainus meditó y, mientras se curaba de sus heridas, se dio cuenta de que la violencia nunca podría acabar con el mal, pues el mal estaba en el interior de los hombres. Desde ese momento decidió que solo utilizaría su espada para defender a los débiles y que la maldad solo acabaría cuando los hombres dejaran a un lado su egoismo, origen de todos sus males. Curó a los demonios que habían quedado heridos y estos se transformaron en aves blancas que llevaron la palabra de Jainus a todos los rincones de Evaldaric"

Leopold cerró el libro que estaba leyendo a los embajadores y dijo:

"Es por este motivo que las próximas fechas se conocen como Celebración de la Victoria. En ella se conmemora la victoria de Jainus sobre el Astado y del amor y el perdón sobre el odio y la violencia. Son fechas de recogimiento y meditación en la que la mayoría de los reinos cesan sus actividades de cualquier tipo, especialmente las militares, bajo pena de incurrir en la ira de Jainus y de todos los reinos de la Fe."

Thenobius el Astado

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LLAMADA A LAS ARMAS

Leopold miró a su alredor. El campamento se extendía a los pies de la colina. Desde la cima vio a sus hermanos errantes instruyendo a los nuevos reclutas. Aunque la mayoría de ellos eran campesinos y peregrinos, la instrucción comenzaba a dar resultados.

Las órdenes de Lord Velion habían sido providenciales. No era de extrañar que la mayoría de los jainitas pensaran que Lord Velion se comunicaba directamente con Jainus. Incluso entre algunos de ellos comenzaba a circular el rumor de que era el propio Jainus encarnado.

Los informes llegados desde Yagatay fueron recogidos con escepticismo o indiferencia por algunos de los príncipes de Evaldaric. Sin embargo, Jainus advirtió a Lord Velion de que esa situación de caos era el comienzo de un peligro mayor. Las órdenes fueron dadas de forma que, cuando las órdenes del rey llegaron a la Teocracia, las tropas estaban entrenadas y listas para partir.

Leopold deseó poder acompañar a aquellos hombres a la batalla, pero sabía bien que eso no ocurriría. Desde su origen, la Orden de los Errantes tuvo asignada la defensa de los lugares santos y sólo en casos excepcionales habían abandonado el Páramo. A pesar de ello, no pudo evitar sonreir. Por Jainus que aquellos hombres habían recibido un buen entrenamiento y los salvajes del norte no tardarían en darse cuenta de ello.

El entrenamiento de las tropas

martes, 13 de diciembre de 2011

EL DÍA DE LA REVELACIÓN

Teobald acudió a primera hora de la mañana a la Torre del Consulado. Dió las órdenes oportunas para que el gran Salón estuviera caldeado y preparado para recibir a los embajadores. El día, como tantos otros, amaneció gris y una fina llovizna caía en Puerto Antiguo. Sin embargo el último día del otoño se celebraba en todo Evaldaric el día de la Revelación y, para los jainitas, tenía un significado especial. Era la fiesta religiosa más importante en el calendario y acudían a las celebraciones peregrinos de todas partes del mundo conocido.

A medida que los embajadores se fueron despertando Teobald los recibió en el salón:

"Como sus excelencias conocen, hoy es el Día de la Revelación, fecha en la que Jainus dejó a un lado su vida como príncipe hyrkariano para convertirse en peregrino y mensajero del Demiurgo. En algunos reinos se concede más importancia a los Libros de la Fe que a la palabra de Jainus. Sin embargo para nosostros está es la fecha en la que nace la verdadera fe y en la que Jainus inició su camino hacia la Iluminación. Si me acompañan les mostraré la ciudad en el día de hoy".

Teobald guió a los embajadores a través de la multitud, escoltados por miembros de la Orden de la Llama. Las calles bullían de gente y puestos comerciales, mientras el olor a pescado asado impregnaba toda la ciudad. Por las calles los jainitas montaban pequeños altares de madera, decorados con flores y alimentos, al tiempo que se regalaban presentes de todo tipo: dinero, flores, ropa, etc.

"Como Jainus nos enseñó, la propiedad y el deseo sólo engendran codicia. Por ello dejó todos sus bienes materiales y comenzó el Peregrinaje. Es por este motivo que hoy los ciudadanos se liberan de todos sus bienes supérfluos y los entregan a aquellos que los necesitan"

Mientras la comitiva avanzaba, los embajadores observaron como los miembros de la guardia y de la Orden de la Llama se detenían para hablar con los peregrinos.

"La afluencia de peregrinos en estas ocasiones es difícil de controlar. Afortunadamente hace tiempo que Lord Velion y el Concilio decidieron convertir ese problema en una ventaja. Sólo unos pocos pergrinos regresan a sus hogares, por ello la Teocracia les ofrece tierras o la posibilidad de formar parte del ejército del Profeta"

En ese momento desde cada Eklesia un coro de sacerdotes comenzó a entonar los cánticos de llamada a la oración, mientras los jainitas acudían apresuradamente a los templos.
Eklesia en la parte baja de la ciudad