domingo, 27 de noviembre de 2011

EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

Lord Fenedren despertó en su alcoba. Encendió un candil y se levantó de la cama mientras sus huesos crujían. Hacía años que no dormía bien. Siempre tuvo un sueño ligero, pero de un tiempo a esta parte sus noches eran un duermevela. Mil ideas y proyectos bullían en su cabeza y cuando perdía el sueño no volvía a encontrarlo, de forma que hace años que decidió aprovechar ese tiempo. Se echó una manta a los hombros y se sentó en su mesa de trabajo.

Sus días siempre comenzaban igual. Antes de que amaneciera ya estaba repasando los informes de producción, exportación e importación. Bajo la luz de la vela comenzó a revisar los números. Al cabo de un par de horas Ethor, su escudero, apareció con su desayuno: algo de pan negro, vino caliente y un guisado de conejo. Si algo bueno tenía vivir en las Montañas Nubladas es que la carne era más abundante en su menú que en el del resto de los jainitas, condenados a una monótona dieta de pescado y algas marinas.

Cuando los primeros rayos de luz asomaban por el horizonte, Lord Fenedren dejó a un lado los números y llamó a Ethor para que le ayudara a vestirse. Tras colocarse su armadura, el Lord inició la ronda. Oakstone es el corazón industrial del imperio y requería más atención que una esposa posesiva. A menudo, Fenedren lamentaba el día en que aceptó el cargo de Senescal de las Montañas Nubladas. Nunca fue un devoto creyente, ni el mejor de los guerreros. Tampoco aspiró nunca al poder, la riqueza o la gloria. Sin embargo el y Lord Velion eran amigos desde la infancia y su viejo amigo supo ver en él una capacidad de gestión de la que pocos hombres disponían. Lo cierto es que unicamente aceptó el cargo porque su viejo amigo se lo pidió.

En primer lugar Lor Fenedren revisó las fraguas de la ciudad y las instalaciones defensivas. Esto solía llevarle toda la mañana, pues siempre había algún elemento que arreglar. A mediodía comió solo, mientras repasaba los datos relacionados con el abastecimiento de Oakstone y el mantenimiento de la guardia. Al terminar su comida llamó a su escudero y, junto a su guardia personal, abandonó su ciudad para inspeccionar las canteras próximas a Oakstone. Las minas se extendían por las profundidades de las Montañas Nubladas, de forma que era imposible revisar todas las explotaciones en un día. Por ello Lord Fenedren llevaba un cuidadoso control de las minas examinadas cada día.

Poco antes del anochecer  regresaba a sus aposentos, agotado. No era de extrañar que aparentase diez años más de los que tenía. A pesar de ello , al final del día, se sentía orgulloso pues sabía que estaba realizando un  aportación fundamental a los planes de Lord Velion....

Lord Fenedren

sábado, 19 de noviembre de 2011

EN CUALQUIER OTRO LUGAR

Rellion se arrebujó en su capa y se caló la capucha para protegerse de la lluvia y de la húmeda y densa niebla. Odiaba este tipo de misiones. Patrullar en el Páramo era una cosa. Los sombríos bosques y los infectos pantanos no eran un lugar agradable, pero le gustaba dormir bajo un techo de estrellas y, en ocasiones, los aldeanos se mostraban hospitalarios y él y sus hermanos podían disfrutar de una comida caliente. De hecho, cuando la suerte era especialmente propicia, algunos de ellos habían disfrutado también de la "hospitalidad" de las hijas de los aldeanos. Sin embargo las incursiones en las ciudades eran otra cosa. En ellas eran no sólo les acechaban los hyrkarianos que sobrevieron a la Caída, si no también horrores más oscuros y antiguos, reptando por las ruinas de lo que antaño fue un gran inperio.

Quedaban lejos sus días como ladrón en la República de Kaising. Si le preguntaran, ni siquiera podría explicar con certeza como acabó en la Hermandad de los Errantes. La mayoría de sus hermanos estaban en una situación parecida. Algunos eran antiguos peregrinos, con una fe verdadera, que en lugar de aceptar una parcela en el Páramo habían preferido una espada. Otros eran mercenarios y guerreros de avanzada edad que buscaban expiar una vida de muerte y matanza sirviendo al Hacedor con sus últimos años de vida. También los había que habían cometido terribles crímenes y esperaban ocultarse de las autoridades ingresando en los Errantes. En cualquiera de los casos, la mayoría de ellos preferiría estar en cualquier otro lugar en esos momentos.

El primus Leopold le hizo una seña. Rellion observó la luz de una hoguera en el interior de uno de los edificios y empezó a moverse. Varios de sus hermanos apuntaron a las ventanas con sus arcos, mientras él y Leopold desenfundaron sus espadas cortas. Se aproximaron en absoluto silencio, amparados por la oscuridad de la noche. Al asomare por el marco de las puerta vieron a varios hyrkarianos durmiendo en torno a la hoguera , mientras uno de ellos hacia la guardia, más dormido que despierto. Vestían los andrajosos uniformes del antiguo imperio, los cuales pasan de padres a hijos. Los colores originales de esas prendas estaban tan desgastados que eran imposibles de reconocer.

El guardia pareció espabilarse por un momento, sacudió la cabeza y se aproximó a la ventana para que el viento nocturno terminara de despertarle. Lo que recibió en su lugar fue una flecha en la garganta.

Era el momento. Antes de que el resto despertaran, Leopold y él entraron en la habitación y en apenas unos segundos los malolientes hyrkarianos habían muerto sin llegar a despertarse.

Leopold limpió la sangre de su espada:

"Loado sea Jainus"-le dijo a Rellion-"Nos ha costado dos semanas dar caza a estos saqueadores, pero finalmente les hemos atrapado. Empieza a registrar los cadáveres."

Rellion comenzó a examinar las deterioradas armas de los muertos para ver cuales podían ser útiles todavía. De pronto un rugido gutural resonó en los subterráneos de la ciudad. Rellion palideció y observó como Teobald desenfundaba de forma instintiva. Rellion hizo lo mismo y esperó las órdenes del Primus.

"Mueve el culo, muchacho. Nos largamos de aquí"

Ambos salieron corriendo del edificio, hacia el lugar en el que tenían los caballos. El resto de sus hermanos se sumaron a ellos, sigilosos como sombras. Una vez montaron en los caballos cabalgaron a toda velocidad fuera de las ruinas. Fuera de las antigua ciudad, Leopold pasó revista. A nadie le extrañó que Estephen hubiera desaparecido. Una víctima más de una larga lista. Y Rellion no pudo evitar pensar de nuevo que preferiría estar en cualquier otro lugar.
                                            

Leopold, Primus de los Errantes


miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO (III)...

Las puertas terminan de abrirse con un gran estruendo. El Paladín de la Llama se despide de vosotros inclinado la cabeza, mientras las puertas empiezan a cerrarse. El resto de Puerto Antiguo dista mucho de la Ciudad Santa. Aunque las casas están construidas con materiales nobles como la piedra y el mármol, las calles no están pavimentadas y podeis ver ruinas extrañas vigiladas por toda la ciudad. La población realiza sus labores, mientras un río de gente avanza hacia la Ciudad santa. Mucha gente entrega a esos vagabundos alimentos, ropa y otros bienes.

"Peregrinos"- os dice Teobald- "Llegan de todos los rincones de Evaldaric para traer sus ofrendas. En muchas ocasiones invierten todo lo que tienen para peregrinar hasta aquí, de forma que después no pueden regresar a sus hogares. La mayoría se queda en Puerto antiguo o reciben tierras en el Páramo para colonizarlas. Su fe es pura y son los primeros en coger las armas para extender la palabra de Jainus"

Proseguís la marcha hacia el puerto.

"Puerto Antiguo fue la capital de la antigua Hyrkaria. De ahí su nombre. En la Ciudad Santa todos los viejos edificios se derruyeron y emplearon en la creación de nuevos edificios. Sin embargo en el resto de la ciudad todavía quedan ruinas por explorar que llevan a viejos túneles y subterráneos olvidados. Ah, mirad, ya estamos llegando al puerto".

El puerto es inmenso y está presidido por un faro de extraña factura.

"En el barrio portuario, la palabra del señor se escucha con menos fuerza. La prostitución y el juego campan nefandos en este lugar. Sin embargo, Lord Velion lo tolera. Como Jainus nos enseñó, para que el hombre conozca la expiación antes debe conocer el pecado. No les recomiendo que acudan a esta zona sin protección, ya que es una zona de paso y en ella encontrarán los mejores y peores hombres de Evaldaric"

Mientras Teobald habla, un jinete se acerca al galope y le entrega un pergamino. Teobald lo lee, asiente y os dice:

"Deben disculparme, pero Lord Velion me reclama. Les dejo al cuidado de la escolta. Espero que disfruten de Puerto Antiguo. En unos días, si lo desean, viajaremos a las provincias. Con vuestro permiso....."

                                         

                                                                Puerto Antiguo

domingo, 13 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO (II)

Las puertas de la Torre de las Embajadores se abren con un chirrido metálido. Caballeros de la Orden de la Llama os flanquean y escoltan. Una fina llovizna os empapa en pocos segundos y un viento gélido empieza a soplar. Muy pronto comenzais a echar de menos las austeras habitaciones de las que disponeis en la Torre.

La ciudad está construida en su mayor parte con granito gris y mármol de diferentes colores:


"Mirar aquella eklesia. Su cúpula está construida con mármol aúreo" . Teobald os señala el edificio y al fijaros con atención podeis ver como el mármol desprende destellos dorados, a pesar de que el cielo está totalmente cubierto. Aunque estas tierras son frías y pobres, el Hacedor nos bendijo con las vetas de las Montañas Nubladas. De allí extraemos minerales que no pueden encontrase en ningún otro lugar de Evaldaric"

"Esta parte de la ciudad se ha erigido en torno a la Colina de la Revelación, en la que Jainus recibió  el Mensaje, y recibe el nombre de Ciudad Santa. Aquí se encuentran los templos dedicados a las 5 virtudes de Jainus: Fortaleza, Frugalidad, Generosidad, Templanza y Modestia. Entre los plebeyos en ocasiones se extienden formas de pensar poco ortodoxas, identificando esas virtudes con diferentes dioses, pero suelen extinguirse por sí mismas. También se encuentra en esta zona de la ciudad la Suma Eklesia, residencia de Lord Velion y lugar de reunión del Concilio Gris"

Continuais avanzando por las calles adoquinadas, mientras monjes y sacerdotes realizan sus tareas a vuestro alrededor y se afanan en dirigirse de un edificio a otro.

Ante vosotros se alza una muralla de granito de gran altura, con unas inmensas puertas de bronce. Los guardias son caballeros de la Llama. Uno de ellos se aproxima a vosotros y Teobald os lo presenta:

"Este es Lord Alastor, Paladín de la Llama y capitán de la guardia de la ciudad. Es su deber mantener el orden en Puerto Antiguo y las tierras circundantes"- el hombre hace una reverencia, mientras las puertas de bronce comienzan a abrirse.....



                                       
                                                        Lord Alastor

POR LA GRACIA DE JAINUS.....

Yo, Lord Velion, nombro Apóstol en el Imperio de Yagatai a Feobar el Viajero. En vuestros incontables viajes habeis recorrido la mayor parte de Elvadaric. Conoceis la mayor parte de sus idiomas y gentes. Esta experiencia os será útil en las distantes tierras de Yagatay, donde la Fe se abre paso con dificultades y cuyos habitantes se resisten a abandonar las viejas creencias. Partid con mi bendición.

Feobar el Viajero

POR LA GRACIA DE JAINUS....

Yo, lord Velion, encomiendo la tarea de Apóstol en el Principado de Saarema a Kefren el Incorruptible. Entre el pueblo de Saarema contamos con ámigos, pero también con numerosas personas entregadas a una vida licenciosa. Mostradles el camino que han de seguir, pues el Principado es antiguo y, aunque conocen la Fe, puede que hayan olvidado algunos de sus mensajes con el devenir del tiempo.

 
Kefren el Incorruptible

miércoles, 9 de noviembre de 2011

CONOCIENDO PUERTO ANTIGUO...... (I)

Os encontrais en la Torre del Consulado. Como todos los días desde que llegásteis a Zarpa Dragón, el día amanece cubierto de nubes y sombrío. Una persistente neblina cubre la ciudad y un frío húmedo atenaza los huesos. Compartís la sala con los embajadores que han ido llegando de otros reinos de forma escalonada. Es una habitación austera, con una gran chimenea y bancos y mesas de piedra.

 Mientras terminais el potaje de pescado y garbanzos,el pan negro y la cerveza tibia que constituye vuestro desayuno, Teobald entra en la estancia y se acerca a cada una de las mesas para desearos buenos días.

"Buenos días, mis señores. Lord Velion me ha encargado que tras el desayuno, les acompañe para conocer la ciudad. Mientras acaban el desayuno aprovecharé para hacer las presentaciones.

Laidy Kaira es la embajadora de la Gineocracia. Este pueblo de mujeres guerreras nos honra al aceptar a nuestro apóstol. Como Jainus nos enseñó, la hospitalidad debe pagarse con el mismo trato y por lo tanto deseamos que Laidy Kaira disfrute de su labor esta ciudad.

Ese caballero es Soldir Solinor, representante de la República de Kaising. Desde su llegada a Puerto Antiguo ha demostrado por qué fue elegido como embajador, mostrando un gran respeto y cortesía hacia nuestras costumbres y un franco interés por todo lo referente a nuestra cultura.

¿Ya han acabado? Bien, disculpen a este pobre anciano por su incontinencia verbal. Les recomiendo que antes de partir regresen a sus aposentos y se abriguen bien. El día será largo y el frío, la humedad y la lluvia nos acompañrán durante todo el día.

                                                          La Torre del Consulado